¿Cómo se consigue un buen liderazgo? Te mostramos las claves.

5 pautas para conseguir un liderazgo eficaz

Publicado el 30 marzo 2016 - - Management y Liderazgo

No recuerdo donde escuché o leí alguna vez que el auténtico líder era aquel capaz de conseguir de los demás que hicieran algo que de natural no harían, y que, llegado el caso, el líder es esa persona capaz de conseguir que otras desarrollen un esfuerzo y un compromiso que vayan más allá de lo exigible en condiciones normales.

 Consigue el liderazgo deseado

Sean ciertas o no estas afirmaciones, lo que sí está claro es que el concepto de líder no debe tratarse de una cuestión baladí cuando llevamos décadas y décadas intentando desentrañar los pormenores, características y atributos de esa enigmática figura. Preguntas ya tan arcaicas como si el líder nace o se hace; si debe –y puede- adaptar sus comportamientos y actitudes a contextos variables; si ha de poseer eso tan difuso que llamamos “carisma”, o si lo apropiado es “transformacional” (cercano al subordinado, comprometido con él y buscador de su compromiso) o “transaccional” (centrado en la tarea y manteniendo una relación distante y casi de trueque con los subordinados basada en el rendimiento), son ya debates que más allá de lo académico, se vuelve estériles para quien solo necesita que se le diga qué debe o no debe hacer cuando tiene responsabilidades directivas.

Por no inventar, quizás lo mejor sea acudir al Modelo de Excelencia EFQM, que, de entrada, aborda ciertas “verdades” de una gestión y una organización excelentes. Una de ellas viene a decir a las claras algo con lo que seguramente todos coincidimos: no es posible conseguir una organización excelente que gestione de manera excelente sin que tenga líderes excelentes.

 ¿Qué debe hacer un líder?

Pero más allá de esta verdad compartida, la pregunta se mantiene tercamente en pie: ¿qué distingue a ese líder excelente del que no lo es? ¿Qué pautas se le podrían dar a un directivo para acercarse a ese mundo soñado de la excelencia? Pues siguiendo con esta sencilla política de no inventar y acudiendo a lo que el propio Modelo propone, ofrecemos  5 consejos, uno por cada subcriterio de EFQM para la variable “Liderazgo”:

1- “Los líderes desarrollan la misión, visión, valores y principios éticos y actúan como modelos de referencia”. Me permito dar una interpretación a sensu contrario: si las personas de la organización no perciben que los líderes sean modelos a imitar (evidentemente en lo positivo)…. ¡mal asunto!

2-“Los líderes definen, supervisan, revisan e impulsan tanto la mejora del sistema de gestión de la organización como su rendimiento”. Traducido: un líder es un jefe que se dedica a serlo y asume la responsabilidad que por su cargo le toca y por la que seguramente también cobra.

3- “Los líderes se implican con los grupos de interés externos de la organización”. Esta afirmación se traduce sola, pero por si acaso, digámoslo de otro modo: Lejos de “quitarse de en medio”, el verdadero líder desarrolla cercanía a las partes interesadas y, no lo olvidemos, el cliente es con mucho el más “interesado”.

4- “Los líderes refuerzan una cultura de excelencia entre las personas de la organización”. Un buen líder no acepta convivir con la chapuza, y esa forma de ver el trabajo la traslada a los que forman su grupo de subordinados. Cuando el líder cree firmemente que la chapuza no es rentable, vamos por buen camino.

5- “Los líderes se aseguran de que la organización sea flexible y gestionan el cambio de manera eficaz”. Este último apartado viene a matizar la virtualidad de todos los anteriores y, de una u otra forma, nos coloca ante la necesidad de no pecar de inmovilistas, de usar el sentido común y de huir de las verdades universales en el tiempo y el espacio (de ahí la palabra “flexibilidad”) y asumir que lo que ayer fue bueno puede no serlo mañana.

Una vez aclarados estos conceptos, llega la parte complicada, ¿quién le pone ahora el cascabel al gato? Como seguramente ya le ha pasado a muchas otras personas antes que a mí, cuanto más se habla del tema más complejo parece. Pero asumámoslo: ¿quién dijo alguna vez que tuviera que ser fácil? Si lo fuera no sería tan difícil encontrar líderes excelentes ni se pagaría tanto por ello.

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