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El boom de la infografía llega al e-learning

Publicado el 10 noviembre 2015 - - E-learning

Desconocemos si existe alguna relación entre el incremento exponencial del uso de Pinterest con que tres responsables de formación en empresas de sectores tan diferentes como el de healthcare, el financiero o el auxiliar de la construcción nos hayan solicitado el desarrollo de infografías para apoyar procesos de formación.  Aunque la red social en cuestión está activa desde 2010 y el uso de infografías en prensa escrita es habitual desde mediados del siglo XX, el éxito de los “esquemas gráficos” se ha popularizado en medios de comunicación audiovisual, en publicidad y, cómo no, también en educación.

Pero, ¿qué es una infografía? El diccionario de la lengua española realiza una definición algo austera: “Técnica de elaboración de imágenes mediante ordenador”.  Para Wikipedia la infografía es “una representación visual de los propios textos; en la que intervienen descripciones, narraciones o interpretaciones, presentadas de manera gráfica normalmente figurativa, que pueden o no coincidir con grafismos abstractos y/o sonidos”.

Hasta la fecha, las definiciones más amplias se han hecho siempre en referencia al infográfico periodístico, sector que desde los años 60 utiliza este recurso, pero con la entrada de los medios online se empieza a hablar ya de infografía educativa o de uso pedagógico de la infografía.

Cuando planteamos el desarrollo de una infografía con un objetivo formativo, del mismo modo que cuando diseñamos un curso online, antes de empezar a pensar en la parte técnica es importante plantearla teniendo en cuenta el objetivo, los destinatarios y la información justa que se tiene que transmitir.

Según Jeff Goertzen, ex asesor de gráficos de El Periódico de Catalunya, “la infografía combina las habilidades del dibujo y diseño de un artista con las habilidades periodísticas de un reportero”. Teniendo en cuenta esta frase y aunque existen muchas herramientas que permiten desarrollar tecnológicamente una infografía, esta debería ser el último punto a tener en cuenta en la cadena de valor de nuestro mensaje, por lo que, cuando queramos diseñar una infografía educativa, sería recomendable contar, en primer término, con un equipo multidisciplinar que sepa conjugar pedagogía, diseño instruccional, diseño gráfico y, ahora sí, tecnología. Estos aspectos nos permitirán ofrecer de la forma más ordenada y coherente posible la información objetivo que queremos transmitir.

Actualmente podemos ver, por ejemplo, numerosas infografías incorporadas en cursos multimedia o en los resúmenes de conceptos que se envían a los participantes de un itinerario online. En los diversos feedback que recibimos cabe destacar que las acciones formativas que incorporan técnicas o elementos infográficos son valoradas de mejor forma y nos dan un engagement más alto del usuario. Principalmente observamos un incremento de satisfacción de los participantes por la positiva experiencia de usuario que esta técnica comporta.

Está claro que el uso de la infografía en la formación se puede considerar ya una tendencia real, pero el desarrollo y crecimiento que este recurso tenga en un futuro, quedará a expensas no sólo de los avances tecnológicos que permitan trabajar con una mayor usabilidad, sino de la adecuada orientación que se haga de esta metodología.

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