Prácticas de éxito al emplear el humor en e-learning

Humor en el e-learning: cómo enganchar con tu formación a través de la risa

Publicado el 22 febrero 2017 - - Formación corporativa

¿Y si aprendemos a través de la risa? ¿Cuántas anécdotas somos capaces de memorizar? ¿Cuántas experiencias recordamos mejor porque nos reímos cuando las vivimos? La risa, entre otras muchas cosas, disminuye el insomnio, previene infartos, rejuvenece la piel, tiene efectos analgésicos, reduce la presión arterial, refuerza el sistema inmunológico y mejora la respiración.

Que la risa es beneficiosa lo sabe todo el mundo. ¿Por qué no servirnos del humor para ayudar a la formación de nuestros colaboradores? Muchas veces se piensa en la formación como algo serio y, hasta cierto punto, aburrido. Nada más lejos de la realidad.

Ya hemos hablado de si es posible crear el curso e-learning perfecto. A esa tarta le podemos poner una guinda: el humor. Pero… ¿cómo utilizarlo para sacarle el máximo partido?

5 prácticas de éxito al emplear el humor en el e-learning

1. El contenido siempre es lo más importante

No debemos olvidar que el protagonista del curso e-learning es el contenido. No podemos perder de vista cuáles son las ideas clave que queremos que aprendan nuestros colaboradores. Esos puntos importantes dentro de la materia son los que deben aparecer sin confundir al usuario. Mientras, podemos recurrir al humor en momentos más distendidos del contenido como ejemplos, role-plays o curiosidades.

2. Sé optimista y motivante

Dentro de la formación, el humor es una forma de transmitir mensajes positivos y de conseguir que una teoría aburrida se convierta en atractiva para el usuario. El objetivo final debe ser que el alumno quiera seguir aprendiendo y se sienta atraído por el contenido. Si conseguimos que nuestros colaboradores sientan curiosidad por la formación que les estamos transmitiendo, habremos avanzado mucho en el camino.

3. Con un buen hilo conductor todo es más fácil

Usar una buena metáfora nos puede ayudar a contextualizar mejor el humor en una formación e-learning. Si ya sabemos que el uso de formatos conocidos enriquece nuestra formación, ¿por qué no usar un hilo conductor que nos recuerde a una serie famosa como Friends, Camera Café o The Big Bang Theory? ¿Por qué no servirnos de la figura de cómicos como Miguel Gila, Groucho Marx o Jim Carrey? Utilizar este tipo de recursos puede aportar un valor extra a nuestros cursos.

4. Un tipo de humor para cada tipo de usuario

Debemos tener claro cómo son los colaboradores a los que nos vamos a dirigir. Esto nos ayuda a saber qué tipo de humor es al que podemos recurrir. Si utilizamos lenguajes, diseños, estilos y metáforas diferentes según qué tipo de usuario va a realizar el curso, también debemos adaptarnos a sus características y tipos de personalidad cuando utilicemos el humor.

5. El dónde, igual de importante que el cómo

Dentro del contenido seguro que hay puntos en los que se reduce la carga teórica; es precisamente en esos momentos en los que podemos emplear el humor. Como decíamos en el primer punto, incluir un chiste mientras estamos explicando conceptos clave puede despistar al usuario. Y, por otro lado, ser reiterativos en el uso del humor puede ser contraproducente, ya que perdemos el efecto sorpresa y nuestro curso acabaría resultando monótono.

Porque ya lo dijo el cómico Joaquín Reyes: “Nadie se ríe de aburrimiento”. Y precisamente aburrimiento es lo último que queremos que sientan nuestros colaboradores, porque una persona aburrida es una persona desmotivada. Y es muy complicado hacer que una persona sin motivación ponga de su parte para aprender.

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