El éxito del microlearning en la era de la digitalización

Por qué ahora solo queremos microlearning para la formación

Publicado el 13 octubre 2016 - - Transformación digital

Al principio pensé que era la edad, que me estaba haciendo mayor, y que por esto me costaba cada vez más leer documentaciones extensas, ver largos vídeos formativos o recordar grandes manuales.

Tal era mi preocupación que me bajé una app que medía la agilidad mental, para ver si realmente mi cerebro estaba empezando a menguar en sus capacidades. Cuál fue mi sorpresa cuando vi que el resultado estaba por encima de la media para mi edad: la app me decía que tenía las capacidades cerebrales de un chaval de 25 años. Entonces, ¿qué me estaba pasando?

Empecé a reflexionar sobre mis hábitos actuales. Acostumbro a tener 5 o 6 conversaciones en paralelo por WhatsApp. Cuando veo la televisión, suelo leer la actualidad a través de Twitter. Mientras espero el ascensor, veo un vídeo tutorial de 1 minuto. Durante el trayecto en bus de 10 minutos, reviso todas las últimas novedades de mis diseñadores gráficos favoritos a través de Instagram. Cuando leo artículos, lo hago haciendo lectura diagonal en busca de las ideas clave… En ese momento me di cuenta: mi cerebro, simplemente, estaba evolucionado.

La digitalización ha transformado nuestro cerebro

Fue entonces cuando empecé a investigar, y encontré interesantes artículos que me demostraron que nuestro cerebro ha cambiado desde la llegada de Internet, gracias a su enorme plasticidad y su capacidad para adaptarse a las nuevas necesidades del entorno.

Antes nuestro cerebro aprendía de forma lineal y memorizando grandes volúmenes de información. Los que nacimos antes de la revolución tecnológica aprendimos acumulando datos. Lo valioso era saber muchas cosas, y recordarlas mediante diferentes métodos (de hecho, mi madre se sabe todos los ríos de España cantándolos en una canción).

Pero ahora, con nuestro amigo “Google” que todo lo sabe, ya no es un valor acumular información en nuestras cabezas. Ahora el cerebro se ha adaptado, mejorando la capacidad de trabajar en paralelo, recibiendo y asimilando ágilmente muchos impactos cortos de información. Ahora somos más multitarea. Mis hermanos pequeños, nacidos tras la evolución tecnológica, no saben lo que es estudiar sin Wikipedia, Google o Youtube, y no han tenido que evolucionar: vienen de serie preparados para esta época.

Después de saber esto, me quedé más tranquilo: no es que estuviese perdiendo facultades, sino que estaba evolucionando a la vez que evoluciona mi entorno. Me adapto yo y se adapta mi cerebro.

La necesidad del microlearning: el aprendizaje en píldoras

Teniendo en cuenta toda esa revolución, ¿no deberían evolucionar también las formas de aprendizaje? Si realmente la fisonomía de nuestro cerebro está cambiando, ¿no tendríamos que cambiar también las estrategias de formación?

Fue entonces cuando descubrí que una de las fórmulas más adaptadas a esta realidad es lo que se conoce como microlearning. El microlearning es un método de aprendizaje que realmente soluciona muchas de las necesidades actuales, porque permite aprender de forma muy rápida, en cualquier momento y lugar y sin esfuerzo, ya que se suele realizar con diferentes formatos (vídeo, audio, infografías, interactivos, enlaces…).

Todos estos microcontenidos hacen que nuestro cerebro genere pequeñas dosis de dopamina (neurotransmisor que se encarga de dar energía a nuestra mente), lo que desencadena una sensación placentera que engancha.

Un ejemplo de este proceso fácil de entender es “Juega con Oreo”, un proyecto que se basa en sencillos vídeos ilustrados de menos de 25 segundos, que enseñan a realizar deliciosas y sencillas recetas con galletas Oreo.

También hay ejemplos más avanzados y curiosos de microlearning, como es el caso del usuario @andyrobot de Telegram (sistema similar a Whatsapp). Andy es un bot con el que puedes practicar tu inglés, conversando con él, aprendiendo nuevas palabras o incluso gramática en menos de 5 minutos.

El microlearning, por tanto, no es una decisión, es la evolución. Con un entorno tan cambiante como el actual, y una sociedad tan acelerada, necesitamos estar al día y asumir todos estos cambios de forma ágil y ubicua, ya no nos podemos permitir pasarnos horas y horas estudiando en la biblioteca.

Por lo tanto, no es que lo haya decidido, es que he evolucionado, y por eso, yo sólo quiero microlearning.

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